Qué trato
Terapia para la depresión
Estar deprimido no es estar triste. Es que se te ha apagado el motor que hace que las cosas merezcan el esfuerzo. Y ese motor se vuelve a arrancar por fuera, no por dentro.
Cómo se ve desde dentro
La gente que llega deprimida no suele decir que está triste. Dice que está plana, que le da todo igual, que se obliga a hacer cosas que antes le salían solas, o que no entiende por qué está así «si no le pasa nada».
- Nada te apetece, ni siquiera lo que antes te gustaba
- Cansancio que no se arregla durmiendo
- Dejas de ver gente y de coger el teléfono
- Te cuesta arrancar con cosas que antes hacías sin pensar
- Te hablas por dentro como no le hablarías a nadie
- Cambios en el sueño, el apetito o la concentración
Por qué se sostiene sola
La depresión tiene una trampa muy elegante: te convence de que esperes a tener ganas para hacer las cosas. Y las ganas no vuelven estando quieto, porque las ganas son consecuencia de la actividad, no su requisito.
Así que dejas de quedar, dejas de moverte, dejas de hacer lo que te daba sentido. Cada retirada tiene toda la lógica del mundo a corto plazo y hunde un poco más el terreno a largo. Al cabo de unos meses la vida se ha quedado sin las cosas que producían ánimo, y entonces sí hay motivos objetivos para estar mal.
El problema deja de ser lo que te pasó y pasa a ser lo pequeño que se ha quedado tu mundo.
Cómo lo trabajo
Empezamos por devolver actividad, no por analizar el pasado. Es lo que se llama activación conductual y es de lo mejor documentado que tenemos: pasos pequeños, concretos y alcanzables, elegidos por lo que significan para ti y no por lo que «deberías» hacer. Pequeños de verdad, del tamaño de lo que puedes hacer un martes malo.
En paralelo trabajamos la voz de dentro. No con pensamiento positivo, que no funciona, sino aprendiendo a mirar ese pensamiento en lugar de mirar desde él. La diferencia entre «soy un inútil» y «estoy teniendo el pensamiento de que soy un inútil» parece una tontería y cambia lo que puedes hacer a continuación.
Y miramos alrededor. Un estado de ánimo hundido casi siempre está sostenido por un contexto: un duelo que no se cerró, un trabajo que te está vaciando, una relación en la que llevas años cediendo. Ajustar eso suele mover más que cualquier técnica.
Terapia, medicación o las dos
Soy psicólogo, no médico: no receto ni retiro medicación. Si estás tomando antidepresivos, la psicoterapia no los sustituye ni los estorba, y trabajo coordinado con quien te trate. Si creo que te vendría bien una valoración médica, te lo digo. Más detalles en preguntas frecuentes.
Empezar es lo que más cuesta
Lo sé, y por eso el primer paso es una llamada corta y no un formulario. Cuéntame en qué se te ha quedado pequeña la vida y vemos por dónde se empieza.
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