Qué trato
Terapia para la ansiedad
La ansiedad no es un defecto de fábrica ni una debilidad de carácter. Es un sistema de alarma que se ha quedado encendido, y los sistemas de alarma se pueden reajustar.
Cómo se ve desde dentro
Casi nadie llega a mi consulta diciendo «tengo ansiedad». Llegan diciendo que no duermen, que no pueden con el trabajo, que han dejado de coger el coche o que llevan meses con una piedra en el pecho que ningún médico les explica.
- Preocupación que no se apaga, aunque sepas que es desproporcionada
- Ataques de pánico, o el miedo a que vuelva a ocurrir
- Dejar de hacer cosas: conducir, hablar en público, quedar, viajar
- El cuerpo por delante: taquicardia, opresión, mareo, insomnio
- Necesidad de comprobar, preguntar o buscar información una y otra vez
- Cansancio de estar en alerta todo el día
Por qué no se te pasa
Esta es la parte que casi nunca se cuenta. Lo que mantiene la ansiedad no suele ser el miedo en sí: es lo que haces para no sentirlo.
Evitar la situación funciona de maravilla durante diez minutos y la empeora durante diez años. Cada vez que evitas, confirmas que ese sitio era peligroso, y el territorio en el que te mueves se hace un poco más pequeño. Lo mismo pasa con comprobar, con buscar síntomas en internet, con pedir que alguien te tranquilice o con la copa de más: alivian ahora y alimentan después.
Por eso no te pregunto tanto de dónde viene tu ansiedad como qué has intentado ya para quitártela. Ahí suele estar el motor, y ahí es donde se puede intervenir rápido.
Cómo lo trabajo
Primero dibujamos el mapa. Uso pizarra y esquemas porque lo que se ve se entiende mejor: cuándo aparece, qué la dispara, qué haces justo después y qué consigue eso a corto y a largo plazo. La mayoría de la gente ve por primera vez el bucle completo en la primera o la segunda sesión.
Después cambiamos la maniobra, no el sentimiento. No vamos a intentar que dejes de sentir miedo por decreto: vamos a cambiar lo que haces con él, en pasos concretos y medibles, que pruebas en tu semana y comprobamos en la siguiente sesión. De la terapia de aceptación y compromiso tomo algo que a mí me parece decisivo: aprender a llevar el pensamiento incómodo encima sin que gobierne la agenda del día.
Y miramos el contexto. La ansiedad rara vez ocurre en el vacío: aparece en un trabajo concreto, en una relación concreta, en un momento vital concreto. Tratar el síntoma sin mirar dónde ocurre es apagar el piloto de la avería.
Cuánto suele durar
Los cuadros de ansiedad están entre los que mejor responden a la terapia breve. La mayoría de los procesos que atiendo se cierran en torno a cinco sesiones espaciadas a lo largo de varios meses, aunque un cuadro instalado desde hace años o con complicaciones puede necesitar más. Lo sabrás pronto: en las dos primeras sesiones tendrás una idea clara de qué estamos haciendo y de cuánto puede llevar.
Si además estás en tratamiento farmacológico, no hay problema: soy psicólogo y no receto ni retiro medicación, pero trabajo coordinado con quien te trate. Puedes ver el resto de dudas habituales en preguntas frecuentes.
¿Le ponemos un plan?
Llámame unos minutos y cuéntame qué has intentado ya. Con eso suelo hacerme una idea bastante clara de por dónde va el bucle y de si puedo ayudarte.
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