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¿Cuándo ir a terapia de pareja? Señales para no esperar a que sea tarde

Por el Dr. Juan Manuel Antúnez · Doctor en Psicología (PhD) y profesor de la Universidad de Málaga

Casi ninguna pareja va a terapia demasiado pronto. Lo habitual es lo contrario: se espera a que las discusiones sean diarias, a que uno de los dos ya tenga un pie fuera o a que haya pasado algo grave. Y cuanto más se espera, más cuesta, porque para entonces no solo hay un problema: hay años de forma de hablarse que se han ido estropeando.

Estas son algunas señales de que merece la pena pedir ayuda antes de llegar a ese punto.

1. Discutís siempre por lo mismo

El tema cambia (el dinero, las tareas, la familia de uno), pero la discusión es idéntica: quién empieza, qué se dice y cómo termina. Cuando una pelea se repite como un guion, el problema ya no es el tema, es el guion. Y eso, desde dentro, es muy difícil de ver.

2. Habéis dejado de hablar de lo importante

A veces el síntoma no es el ruido sino el silencio. Se habla de logística (quién recoge a los niños, qué hay que comprar) y de nada más, porque cada vez que se toca algo de fondo acaba mal. Evitar el conflicto parece paz, pero suele ser distancia acumulándose.

3. Hay un antes y un después

Una infidelidad, una mentira importante, una pérdida, el nacimiento de un hijo, un cambio de trabajo o de ciudad. Hay momentos que obligan a la pareja a reorganizarse, y no todas lo consiguen solas. No es un fracaso necesitar ayuda para eso: es una transición difícil.

4. Los celos o la desconfianza ocupan demasiado

Revisar el móvil, preguntar con quién estabas, necesitar comprobarlo todo. Desde fuera parece un problema de uno de los dos, pero casi siempre los dos acaban atrapados en el mismo círculo: uno pregunta más y el otro explica menos, y cada movimiento alimenta el siguiente.

5. Os queréis, pero no os entendéis

Es quizá la más frecuente y la más esperanzadora. Hay cariño y ganas de seguir, pero cada intento de arreglarlo empeora las cosas. Ahí la terapia suele ser rápida, porque la base está; lo que falta es otra forma de hacer.

¿Y si mi pareja no quiere ir?

Es una situación muy común. Lo ideal es que vengáis los dos, pero no es imprescindible para empezar. Una relación es un sistema: cuando uno de los dos cambia su manera de responder, el otro también se mueve, aunque no haya pisado nunca una sesión. Se puede trabajar la relación desde la terapia individual, y a veces, al ver que algo cambia, la otra persona se anima a venir.

Qué no es la terapia de pareja

No es un juicio para decidir quién tiene razón, ni un sitio donde el terapeuta se pone de parte de alguien. Tampoco tiene como objetivo salvar la pareja a toda costa: a veces el resultado es separarse con menos daño, sobre todo cuando hay hijos de por medio. El objetivo es que los dos salgáis con más claridad y con otra forma de relacionaros, sea juntos o por separado.

Si en la relación hay violencia o miedo, la terapia de pareja no es el primer paso. En España, el 016 atiende las 24 horas, es gratuito y no deja rastro en la factura.

Cómo empezar

Las sesiones son por videollamada, así que podéis conectaros desde casa, desde Marbella, desde Málaga o cada uno desde su ciudad. Antes de nada hablamos diez minutos por teléfono: me contáis qué está pasando y os digo con franqueza si puedo ayudaros. Cómo trabajo la terapia de pareja.

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